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Una práctica de atención plena para salir del modo de "hacer"

  • 26 sept 2020
  • 2 min de lectura

Actualizado: 3 oct 2020

Ser plenamente conscientes de lo que nos ocurre aquí y ahora es el estado ideal que debemos buscar perseguir.

Nuestro ritmo diario, muchas veces, nos impide disfrutar del momento. El presente ha dejado de ser importante en nuestras vidas y el futuro nos preocupa mucho más que el aquí y ahora. La atención plena es un método de relajación basado en la meditación. Aprender a meditar es un punto clave para sacar el máximo partido al momento actual.

Meditación y atención plena


Seguro que muchos ya habéis escuchado hablar del mindfulness. Una técnica budista de relajación que nos permite gestionar mejor las emociones, las actitudes y los pensamientos. Gracias al desarrollo de esta capacidad gestionamos mejor las situaciones complicadas de la vida, sin juzgarnos y aceptándolas como algo necesario y de lo cual aprender.


El mindfulness se basa en la meditación y atención plena. Es decir, en un estado de relajación absoluto, pero consciente, en el cual somos capaces de observarnos en el momento presente. La atención plena pretende unir nuestro yo más interno con el mundo exterior.


Su objetivo no es otro que aprender a separar nuestras emociones de los problemas. El mindfulness establece que los problemas no son las situaciones malas de la vida, sino las emociones negativas con las que relacionamos estos hechos. No se trata de eliminar estas emociones, sino de saber gestionarlas adecuadamente para que no nos generen estrés y ansiedad.


Técnicas de atención plena


1. Elige un objeto que tengas a tu alrededor. Y fija tu atención en ese objeto durante un solo minuto. Ignora todo lo demás y siente que solo estás tú y ese objeto en esa habitación. Obsérvalo como si lo mirases por primera vez. Fíjate en los matices. Intenta tener la actitud infantil del niño que observa la realidad con la novedad de la sorpresa que produce emociones agradables. Conecta con ese estado de ilusión infantil porque en tu corazón todavía vive ese niño interior.


2. Camina descalzo por la orilla de la playa o por el césped del parque. Los pies reciben pocos estímulos al estar protegidos por un zapato rígido durante el invierno. Por esta razón, el placer de andar descalzo es una rutina sencilla de atención plena gracias a los estímulos sensoriales que recibes. Pero además, también experimentas el contacto con el poder de lo natural.


3. Puedes utilizar distintos anclajes. No solo visuales como en el caso de observar un objeto durante un minuto. También puedes utilizar estímulos auditivos para centrar la atención plena y generar un estado de ánimo. Por ejemplo, practica un ejercicio de relajación a partir de música relajante. De este modo, esa melodía te inspira siempre emociones de serenidad y paz al establecer una relación de causa y efecto. Es decir, conviertes este estímulo en un motor de fuerza para ti.


4. Practica la respiración alterna. Por ejemplo, realiza tres respiraciones alternas, es decir, tapando en cada caso un lado u otro de la nariz. Realiza únicamente tres respiraciones de este tipo y detente si experimentas algún tipo de malestar o mareo. Algunas personas tienen dificultades para respirar por la nariz, por esta razón, en ese caso es importante evitar este ejercicio.

Espero que estos ejercicios te ayuden para poder conseguir la atención plena y experimentes los efectos en tu vida.

 
 
 

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